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¿Necesita mi hijo o hija ir al LOGOPEDA?

Es inevitable plantearse esta pregunta como padre o madre cuando vemos que nuestro hijo o hija no habla, habla poco o, si lo hace, apenas se le entiende.

Signos de alarma:

  • Apenas mantiene el contacto ocular, es decir, no mira a los ojos o no tiene intención comunicativa.
  • No responde a su nombre o no se sorprende cuando se producen fuertes golpes o potentes sonidos. Esto podría denotar posibles problemas de audición.
  • A los 2 años el habla es nula, casi inexistente o completamente ininteligible.A esta edad, si el desarrollo del lenguaje es normal, debería haber un repertorio mínimo de unas 40-50 palabras distintas.
  • No comprende o tarda demasiado tiempo en responder a órdenes y/o preguntas sencillas.
  • Si a los 3 años no presenta una fluidez verbal que le permita, al menos, expresar sus necesidades o deseos más básicos y ser entendido por personas ajenas a su entorno más cercano.
  • En torno a los 4-5 años comprobáis dislalias, que uno o varios de los sonidos que emite están distorsionados (perdo en vez de perro, por ejemplo), son omitidos (por ejemplo, peota en lugar de pelota), o bien, sustituidos por otros (tol en lugar de sol).
  • Si detectáis alteraciones de dentición, mandibulares y/o de salivación que afectan a la alimentación y deglución: problemas para masticar o tragar, control de babeo, malformaciones dentarias, etc.
  • Pierde la voz con facilidad o ésta suena como si la estuviese forzando continuamente. Esto sucede, con frecuencia, debido a un mal uso o abuso vocal.
  • La lectoescritura muestra problemas a la hora de escribir o leer. Es fundamental atender estas dificultades a tiempo para que el niño asiente adecuadamente las bases de la lectoescritura.

Estos son algunos de los signos de alarma, que muestran los más pequeños cuando necesita la ayuda logopedia.

 

¿Cómo saber si necesito Terapia Ocupacional?

En el momento en el que hay alguna tarea de tu día a día que se te resiste, creas necesitar ayuda o no puedas hacer (por ejemplo, en la alimentación, en el baño o ducha, en el cuidado del hogar, en la escuela, en tus actividades de ocio…), sea cual sea la causa.

La misión de un profesional de la Terapia Ocupacional es que puedas hacer aquello que deseas y que, por algún problema físico, mental, sensorial o de tu entorno no puedes realizarlo.

 

No se si mi hija o hijo presenta desórdenes sensoriales, ¿qué puedo hacer?

Existen algunos comportamientos que pueden indicar que exista algún desorden sensorial. Por ejemplo:

  • Evitar el baño o la ducha.
  • Le gusta vestir con la ropa muy apretada.
  • No le gusta mancharse o no se da cuenta cuando está manchado o cuando no.
  • Miedo cuando le tocan otras personas sin darse cuenta.
  • Evita dar abrazos y besos, incluso a las personas que más quiere.
  • Rechazo a los ruidos fuertes (globos, fuegos artificiales, petardos…) o las luces intensas.
  • Excesivo nivel de actividad (“no para quieto”) que le impide hacer tareas sencillas.
  • Tropieza con todo, no se da cuenta de lo que hay a su alrededor.
  • No mide su fuerza.
  • No permanece en una actividad más de 5 minutos.
  • Dificultades en la alimentación (rechaza nuevos alimentos, rigidez a los cambios…)
  • Conductas muy repetitivas y falta de ideas de juego (“siempre hace lo mismo”, alinea sus juguetes, corretea en círculos, no le gusta compartir su juego con otros niños…)
  • Miedo al movimiento (no se sube a los columpios, no le gusta subirse a superficies altas, le cuesta bajar y subir escalones…).
  • Fracaso escolar: problemas en la escritura (aprieta mucho los lápices, le cuesta mucho esfuerzo, tiende a tumbarse en la mesa…) y en la lectura (se salta de un párrafo a otro, confunde letras…), le cuesta copiar de la pizarra, poca retención de contenidos…
  • Nivel alto de frustración. Cambios de humor repentinos y de difícil consuelo.

Si reconoces alguno de estos signos, ponte en contacto con nosotras y realizaremos una evaluación exhaustiva de sus sistemas sensoriales para determinar cuál es la causa de los problemas que observas.

 

Mi hijo/a o familiar no tiene diagnóstico médico pero hay algo que no va bien, ¿puede recibir terapia?

Así es, en SENSORIA valoramos a cada persona independientemente de su diagnóstico puesto que cada una tiene unas características y entornos distintos que merecen ser analizadas de forma individual para saber dónde puede estar las dificultades y buscar la mejor forma ayuda.

 

Mi hijo o hija o familiar ya es mayor de edad, ¿puede recibir terapia?

Por supuesto. En SENSORIA, contamos con todo tipo de terapias adaptadas a la edad y necesidad de cada persona. Tenemos terapias desde los más pequeños, como son los neonatos, hasta terapias para los adultos mayores.

Lo importante es que te pongas en contacto con nosotras y sepamos en qué podemos ayudarte.

 

Soy maestra/o y me quedo sin voz frecuentemente, ¿qué puedo hacer?

Acudir al logopeda ya que es quien se encarga de la reeducación vocal (cuerda vocales) y la rehabilitación de la voz.

El mal uso o el abuso vocal provocan no sólo una pérdida funcional temporal, sino que pueden desembocar en una patología (nódulos, pólipos en cuerdas vocales…). El trastorno de la voz, o disfonía, es uno de los riesgos laborales más frecuentes que afronta el profesorado.

 

¿Cómo puedo acceder a las terapias o actividades?

Rellena el formulario de contacto, escríbenos un correo o llámanos al 623 032 778. El equipo de SENSORIA se pondrá en contacto contigo en 24 o 48 horas para saber cómo ayudarte y concertar una cita para una valoración personal.